sábado, 8 de diciembre de 2012

La educación: algo más que sumar y leer.



La educación debe ser comprendida en aspectos muchos más amplios que probablemente lo son hoy en día.  La educación, no solo son conocimientos sobre cómo escribir, hacer números sino que incluye moral, ética, cómo cuidarse, cómo comportarse socialmente. Además esta educación debe darse, o es más provechosa cuando más temprano se imparte. Algunos ejemplos hechos de trabajos por el nobel en Economía Heckman  ver aquí o aquí. Por lo tanto no solo debe ser dejada al ámbito institucional sino también al ámbito familiar, sin embargo la educación de 0 a 3 años debería introducirse en España de manera universal, y además hacerlo de manera bi/trilengua.  Esta puede ser una inversión a largo plazo, pero que probablemente será muy rentable, para vaciar nuestras cárceles, reducir el número de gente que va a hospital, conseguir gente más productiva. Esto evitaría nuestra idiosincrasia basada en la picaresca, ejemplificada en el Lazarillo de Tormes.
Una educación buena debe también estar orientada a la experimentación, al fracaso, debe ser crítica y no estar cerrada a respuestas tipo a b o c. De esta manera se fomentará el espíritu crítico y emprendedor de la sociedad española, favoreciendo la productividad, competitividad y emprendimiento en el futuro. Actualmente muchos quieres ser funcionarios y discípulos de Roca o Mario Conde, cambiando estos estereotipos por gente cómo Ramón y Cajal o Amancio Ortega, es posible que en el largo plazo tuviéramos más cómo ellos.
He mencionado antes la importancia de la educación temprana, pero la universidad, debe ser la punta de la lanza y debe ser afilada para su cometido. Seguramente debería fomentarse la competitividad en las distintas universidades, invertir más en ellas para que los profesores puedan investigar y reciclarse continuamente. Ella debe ser eje del cambio social y vanguardia intelectual e innovativa, pero no lo es.  Es difícil encontrar viveros de empresas en ellas, sus cursos son escogidos por profesores que viven en una realidad paralela o que simplemente no quieren cambiar los temarios. Muchos piensan que lo importante no es lo bien que se adapte la educación universitaria a la realidad económica y por lo tanto crear universitarios capacitados para el mercado actual de trabajo, sino que haciéndole la vida imposible a los estudiantes se acostumbran a pasarlo mal y a sobrevivir en los peores situaciones.
Muchas veces se menosprecia la educación impartida en módulos, sin embargo, esta está más vinculada a la realidad y a la empresa. Su menor coste y mayor adecuación debería tenerse muy en cuenta para ponerla en valor.
Por otro lado leo que se quiere poner a competir a escuelas,  y esto puede ser bueno y malo. En principio se supone que debe haber igualdad de oportunidades y especialmente me preocupan los niños que requieran más atención por distintas razones (genéticas, ambientales, culturales, socio-económicas). En primer lugar veo muy difícil ajustar los términos en los que competir, gente como el Nobel Milton Friedman ya habló sobre el tema. A mí me preocupa que deje de ser útil o rentable atender a los niños más problemáticos ya que estos pueden resultar lastres a la hora de competir. Este tema es muy complicado y debe ser objeto de mucho estudio y esfuerzo. Sin embargo, hay países a los que podríamos copiar, i.e. los nórdicos, sin embargo el gasto en educación de estos países es muy superior al actual nuestro, y los cambios en las leyes actuales seguramente vaya orientados a reducir el coste.
Para concluir, la educación es mucho más que sumar y escribir, implica nuestra vida social, la manera en la que pensamos y afecta a nuestra salud entre otras cosas. Una cosa que podría ser perjudicial es que se fuera deteriorando la igualdad de oportunidad (aunque hoy no existe) de los distintos alumnos creando grupos sociales perjudicados, ya que en general la educación en colegio concertados y privados, dónde la élite social lleva a sus hijos y además hay criterios exigente de entrada tenderán a ser los más premiados y aquellos colegios situados en peores barrios, o con más alumnos con problemas tenderán a ser los más perjudicados, y esto es injusto y además económicamente hablando, un desperdicio. Nuestra universidad y nuestro sistema de módulos deben implicarse más en la realidad social y económica. Y por último señalar la importancia de la educación en varios idiomas y desde edades muy tempranas (favoreciendo el equilibrio familia-trabajo en las familias).

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